A menos que vivas en aislamiento en lo alto de una montaña, sabrás que el 14 de febrero es el Día de San Valentín y esto supone una buena motivación para hacer algo romántico. Muchas parejas optan por una experiencia gastronómica y, en caso de compartir el amor por los cannabinoides, puede que también os guste la cocina con marihuana

El cannabis y la comida siempre han mantenido una relación simbiótica. ¡Para mucha gente, la primera experiencia con el cannabis viene acompañada de un repentino deseo de comer, comer, comer y vaciar el contenido de toda nevera que se cruce en su camino! Antes, la combinación de cannabis y comida era a menudo una receta para el desastre ya que muchos usuarios de cannabis caían KO, víctimas de pasteles y galletas con altos contenidos de THC, ¡Especialmente cuando estos estaban tan ricos que no podías dejar de comer!

No obstante, cocinar con marihuana se ha vuelto más popular en tiempos recientes; concretamente desde que la primera nación del mundo amante de la comida, EUA, escogió el camino de la legalización. La creciente popularidad del CBD también ha propiciado que más restaurantes y tiendas integrasen este cannabinoide no psicoactivo en sus platos, si bien este se encuentra habitualmente en forma de extracto más que como materia vegetal.

Cocinando con marihuana: de los cogollos a la mantequilla.

Existe mucha información acerca de cómo transformar tu cannabis en un ingrediente con el que poder cocinar. Uno de los mayores errores que cometen los nuevos chefs cannábicos es añadir la marihuana simplemente desmenuzando el cogollo y echándolo al plato.

Para poder activar las cualidades psicoactivas de tu marihuana necesitas descarboxilarla (esencialmente, calentarla en un proceso también conocido como  descarbonización). El proceso consiste en colocar tu cogollo en una bandeja para horno e introducirlo en el horno para calentarlo. Después de esto tu marihuana estará lista para elaborar mantequilla de cannabis (cannabutter), que más tarde podrás utilizar para cocinar tus delicatessens cannábicas.

Existen muchas recetas distintas para elaborar mantequilla cannábica, dependiendo de si dispones de 3 o 4 gramos de materia prima o media onza (141,75 g) de cogollos. Ten en cuenta que la frescura y la potencia de tu yerba afectará al proceso de descarbonización y, en consecuencia, a tu mantequilla cannábica.

Cocinando con marihuana: los riesgos

Los riesgos asociados a cocinar con marihuana son, básicamente, los mismos de siempre. En una palabra: dosis. La ventaja de fumar cannabis es que la pegada es instantánea y, si te sientes colocado después de unos tiros, puedes aparcar el porro o pasarlo. Comer cannabis es un juego con unas reglas totalmente distintas y, si no tienes cuidado, puede convertirse en un mal viaje del cual será difícil salir. Todos los chefs cannábicos te darán el mismo consejo: es mejor quedarse corto que pasarse. El chef originario de Toronto Pat Newton nos da esta pauta: 1 gramo = 1.000 mg de THC. Pongamos por caso que tu materia prima tiene un contenido de THC del 15% (que es el valor más bajo del rango de THC propio de variedades Paradise como Pandora), por lo tanto habrá 150 mg de THC por gramo de yerba. Pat pone el ejemplo de unas galletas cocinadas con mantequilla de cannabis. Si esta está infusionada con 1 gramo de cannabis, entonces cada galleta tendrá aproximadamente un contenido de 12,5 mg de THC. En otras palabras... ¡es buena idea investigar un  poco antes de cocinar!

Cannabis y cocina: una visión alternativa...

Por supuesto, existen otras maneras de combinar la cocina y el cannabis. Brian Applegarth, presidente de la California Cannabis Association, en la conferencia EuroAmCBC celebrada recientemente en Praga, habló acerca de la creciente popularidad de una moda conocida con el nombre de maridaje. Él lo ve como una moda que dirigirá el turismo cannábico a partes del mundo donde la legalización permite que el maridaje con cannabis sea una realidad, como en California.

La amplia oferta de variedades de cannabis distintas, permite a los turistas cannábicos escoger una variedad que estimule el apetito y potencie las papilas gustativas, por lo tanto, es una complemento perfecto para una comida en un restaurante de alto standing. Pat ve el maridaje de cannabis y comida como una moda que únicamente se expandirá allá donde la industria turística del cannabis crezca.

Así que, este Día de San Valentín, ¿por qué no hacer algo distinto y combinar tu amor por el cannabis con tu amor por... con el amor de tu vida? ¡Cocinar con marihuana o simplemente utilizarla como acompañamiento para tu plato principal de cocina tradicional es, sin duda, una manera de mostrar tu amor mucho más saludable que todo ese consumismo que supone el Día de San Valentín!